En Francia nos podemos encontrar con numerosos monumentos religiosos. Uno de esos monumentos se encuentra en Albi en el departamento del Tarn. Se trata de una de las construcciones más importantes de la zona. Es la catedral de Santa Cecilia. Es realmente llamativa la estructura de la catedral y también llama la atención del turista la decoración de su interior ya que es realmente llamativa y curiosa.

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Su construcción fue a partir de unos ladrillos rojos que fueron elaborados con las arcillas del río Tarn que también tuvieron un papel importante en la construcción de otros edificios, casa y puentes. Su construcción duró nada menos que 2 siglos completos y por eso es una catedral de tipo gótico meridional. Es importante esta catedral ya que es la mayor catedral pintada de toda Europa.

Las pinturas del interior son renacentistas y las hay tan curiosas como El fresco del Juicio Final que realmente es una hermosura poder contemplar a nuestra visita a este lugar aunque por desgracia parte de este fresco se perdió por hacer un acceso al campanario de la catedral.

En el interior de la catedral hay numerosos lugares para poder disfrutar como es la Sala del Tesoro donde se guardan objetos sagrados de alto valor. Merece la pena poder conocerla ya que además está abierta para todo el público que desee conocerla. Durante todo el verano está abierta de 9 a 18:30 horas y a partir de octubre de 9 a 12 y de 14 a 18:30 horas. Para poder entrar al coro sólo costará 1 euro y para poder acceder a la Sala del Tesoro podrán hacerlo por tan sólo 2 euros o 3 euros si eres mayor de 25 años. Merece la pena poder hacer una visita a tan hermosa catedral.